¡Y las enaguas bien puestas!

 

¡Y LAS ENAGUAS BIEN PUESTAS!

Los caminos de la serpiente

Las urdimbres y tramas del textil indígena, desde la época prehispánica, han estado asociadas con las mujeres, como lo atestiguan las imágenes de algunas diosas y ciertas creencias que perviven hasta nuestros días.

Además las herramientas del tejido nos remiten al universo femenino, en el que las serpientes juegan un papel protagónico. Según Cordry, “el telar, el malacate (o huso)”, el peine de tejer están conectados  simbólicamente con el cabello, que a su vez está vinculado con la lluvia y las serpientes y por ende con la fertilidad. La serpiente en México era el trueno y el río. Coatlicue madre de los dioses, tiene una cabeza formada con dos serpientes al igual que la mayoría de las diosas de vegetación y renovación como siete serpientes (Chicomecóatl), mujer serpiente (Ciuacóatl), falda de serpientes (Coatlicue.) En la cultura Mya existe un referente similar, la diosa Ixchel, patrona del bordado, los nacimientos, la brujería y la medicina, lucía en la cabeza un tocado de serpientes.

Marta Turok

Fajas mazahuas

La faja o Mbutri es una de las expresiones más seductoras del arte textil mazahua. Esta prenda ancestral suele rodear a las mujeres por la cintura, una de las  partes más delicadas de su cuerpo, considerada un  centro energético y relacionadas con el cosmos y la madre tierra. Por eso quien se la ciñe crea un espacio sagrado que ejerce  una influencia sobre la psique. Además el uso de la faja establece un rasgo de identidad para el grupo o la familia y fortalece el sentido de pertenencias. Pero su importancia en las comunidades mazahuas es aún mayor. Y es que, por medio de estas prendas, la tejedora desarrolla y crea un sistema de comunicación que le permite compartir ideas, sueños, historias, sentimientos y experiencias mediante los símbolos tramados que esperan ser unidos en la urdimbre.

La mujer mazahua interpreta en sus tejidos su percepción del mundo y su sentido  de la fantasía.                                                                          

Ignacio Vázquez Parra

¿Por qué la faja?

Fajarse la cintura es más que un acto natural y reflejo,  esta acción proporciona una sensación de seguridad y equilibrio, una señal de la división corporal marcada por una prenda de determinado material y color, sostiene las prendas de vestir en su lugar y asimismo implica  vinculación con la parte del cuerpo donde se origina la vida.

Los ancestrales ceñidores, fajas o cinturones mexicanos, cumplen con esos fines. En esta colección se puede apreciar una prenda que generalmente permanece semioculta o en muchos casos, escondida definitivamente, ya que para las portadoras, es un elemento privado de su indumentaria.   

 

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